El hombre impecablemente vestido mira a un lado, luego a otro; examina. Finalmente, este banco le parece apropiado. Desde él puede observar a todo el que entra y sale del hotel; sobre todo a quien sale.O sea, que ahí le tenemos, sentado en el banco de hierro, la mirada atenta y una pierna sobre la otra. Y no le preocupa haber salido del trabajo sin avisar, ni el sol de justicia, ni la larga espera; nada de eso le importa. No ya. Está decidido.
Con lo que no contaba es con que un mendigo ocupase el banco contiguo. Además de lo ingrato de la vista, estaba ese hedor a orines, a sudor rancio y a algo que no lograba identificar. Pensó en mudarse de banco, pero, tras una rápida ojeada, decidió que era el mejor sitio para espiar la entrada del hotel. Para su sorpresa, no tardó en habituarse al olor, y pronto pudo respirar sin necesidad de cubrirse la nariz.
Otra cosa era el frío. La muy puta tardaba en salir y había empezado a soplar un viento helado. Es lo que tiene la meteorología. Se subió el cuello de la chaqueta y encogió el cuerpo, pero ni con ésas. Por el rabillo del ojo comprobó que el mendigo se había abrigado con sucesivas capas de periódicos. No era mala idea. Disimulando, recogió algunas hojas del suelo y se tapó con ellas. No era gran cosa, pero algo hacía.
Distinto fue la lluvia —la meteorología, además de caprichosa, puede ser inclemente—. Dudó bastante antes de atreverse a buscar unos cartones y resguardarse bajo el banco —lo mismito que el mendigo—, pero, a estas alturas, no iba a andarse con remilgos.
Al fin la vio salir. Iba de la mano del otro y reía a boca llena. Se despidieron al trasponer la puerta y se alejaron, el uno calle arriba, la otra calle abajo. El hombre bajo el banco tuvo un momento de indecisión, pero a renglón seguido lo dispuso: calle abajo. Tenía las piernas entumecidas y le costó alcanzarla. Al llegar a su altura, trastabilló y apenas pudo proferir un exabrupto ininteligible. No obstante, ella lo advirtió, porque se giró y, mirándolo apenas, se cubrió la nariz y le dijo:
—No tengo nada—. Enseguida reanudó la marcha.
Imagen tomada de flickr

30 comentarios:
Helada ando viajero con este micro,la foto impecable.Empezamos con sol de justicia sin embargo parece que hace frío o él tiene frío y mi pregunta es¿por qué?después viene la inclemencia de la lluvia y sigo sin entender el sol de justicia.Después el mendigo que le ha traspasado el hedor¿o él mismo ya es mendigo?tampoco lo sé y con ella¿qué hago con ella?¿es una camella?¿fue su novia quizás su mujer?¿por qué tiene que darle algo,está en deuda?¿es dinero lo que necesita?¿y qué demonios hago yo ahora con tanta libertad de acción?Pensaré en un final feliz viajero.Disfruta del verano,ciao!
Bueno,a veces,se me ocurre,pasan estas cosas,suceden estos giros inesperados que hace que alguien acabe mendigando a su propia mujer que no le reconoce,se me ocurre.
Ahora sí,feliz verano!
Yo creo que fue el mendigo primero el que salió tras ella. El espía encontró un lugar bajo el banco que no se abandona así como así.
Y con tres la vencida,jajaja,pues analizar las causas de estos giros es pelín complicado,tal vez radique en falta de salud mental,sí,no pongas el grito en el cielo,suele ser así el diagnóstico dicen los de la bata blanca.En fin,este último comentario es para felicitarte por este apunte de cuento que me ha parecido muy bueno,de dónde sacarás tú la inspiración,se hace o se nace?
Un abrazo cálido desde el norte!
Me pregunto por qué has utilizado trasponer la puerta y no traspasar,pues si bien podría significar lo mismo,le encuentro yo una ligera diferencia que quizás podría esclarecer cierta parte del relato,se me escapó también el traje impecable,el abandono de trabajo,en fin(qué pesada que soy)supongo que me ha gustado mucho,sorry!
Pues yo también me hice un poco de lío con eso de que hacía un sol de justicia y luego un frío del copón (jolín, parece mi tierra, que el tiempo anda loco).
Imagino que el hombre impecable, llega a caer tan bajo que al final se convierte en mendigo. Hasta tal punto que ella no le reconoce cuando él le farfulla algo y ella supone que ese "mendigo" le pide una limosna (de ahí que diga que no tiene nada).
La metáfora (que yo entiendo es ésta), me parece buenísima.
Un placer leerte, Viajerito.
me hise bolas con lo ultimo, pero creo haber entendido despues de reelerlo jejeje, mendigar migajas de amor???
Muy doloroso. El tipo era mendigo sin saberlo, pienso, y ella va y se lo tira en la cara.
Sin saberlo.
Magnífico, una vez más. Haces que lo difícil parezca fácil, literariamente hablando. Formidable la conversión del protagonista en mendigo y perfecto el final. Algunos empezamos a ser adictos a tus historias.
A mi me dejó patidifusa la mirada helada que ella le escupió, igual que sus palabras... ni tenía nada que darle y ya ni tan sólo lo veía.
Esa invisibilidad, duele más que el sol de justicia y hasta que te parta un rayo.
Una sonrisa
Entiendo que él era mendigo sin saberlo, que no era consciente de su condición, y que acabó así por ella, por la chica, no sé si será lo que quieres contar, pero es lo que he entendido. Un relato de esos que hacen pensar.
Sea del modo que sea, lo realmente fantástico de tus cuentos -calidad literaria aparte- es el singular punto de vista que les das. Las posibles interpretaciones son muy variadas -a la vista está-, y así, contentos todos, cada uno nos quedamos con la que más nos place.
El debate está servido.
Enhorabuena.
Un abrazo.
Pues yo si que lo he entendido perfectamente.
Pero a este cuento le falta tensión.
Saludos.
Javier
Eres lo que pareces, transmutaciones aparte.
El asunto de estos cuentos tan cortos y que pretenden ser tan efectivos, a la vez que de múltiples lecturas dada su ambigüedad -lo mejor conseguido casi siempre por tu parte-, es que no se adivine muy pronto el final: enseguida imagina uno que sucederá la transformación y lo cierto es que, dado el estilo y la clase de cuentos que escribes, le falta ese efecto desconcertante que deja al lector con el culo al aire al final. O sea, que yo, conociéndote, esperaba otra cosa que la esperada transformación.
Coño, no sé si me explico: que dentro de lo bueno, quizás sea mejorable.
Un abrazo.
Yo también lo he entendido (creo) y me ha gustado esa forma en que acechar al otro, los celos y la ruindad ("la muy puta") le convierten a uno poco menos que en un indigente apestoso (con todos mis respetos para los indigentes apestosos
De tanto esperar se volvió el que no era o tal vez el que siempre fue sin saberlo.
Muy bueno. Como siempre. Tus relatos me parecen muy interesantes.
Besos
Eso de irse transformando en el
indigente a quien ella ignora
o desprecia, me pareció genial.
Ella, ya no tenía nada que darle...
Un beso
BB
Mendigar el corazôn de alguien a traves del tiempo y los olores, acostumbrarse a la piel del otro, a sus andanzas, sin que éste llegue nunca a conocernos.
Traiciones de la mente, olvido del cuerpo, lo llamarîa yo.
Un abrazo.
Ah,viajero,me olvidé de darte la enhorabuena por encajar por fin las fotos con el texto,es algo que los que ponemos fotos con la entrada percibimos enseguida.Pero todos vamos aprendiendo,verdad?
Leñe y a ver si respondes ya que me tengo que ir de vacaciones,jajaja,pero con la calma eh,sin presiones,jejeje.
Amaia, tú misma te vas respondiendo a todas las dudas que planteas en el primer comentario. Confieso que no me gusta demasiado dar explicaciones sobre los cuentos. No sé, es como cuando alguien trata de explicar un chiste; pierde la gracia.
Casualmente, he encontrado una breve reseña de este proyecto de cuento en la prestigiosa revista “Superpop”. Me permito transcribirte un extracto que tal vez arroje alguna luz sobre las pretensiones del cuento:
“Resulta evidente que la intención del autor al exponer un tiempo tan cambiante no es otra que evidenciar el paso del tiempo, a través de la sucesión de las estaciones; lo que al personaje le parecen unas horas de espera, son en realidad días, meses, tal vez años. Pero también resulta evidente que, bien por falta de oficio y/o talento, bien por la precipitación en publicar un cuento a todas luces sin pulir, no deja traslucir esa intención y hace parecer que todo sucede de seguido en un único día, para desconcierto del lector, que asiste atónito a este dislate meteorológico.”
No es lo único que comenta el crítico de tan prestigiosa revista, no. Hace otros comentarios, en la línea de lo que ha escrito Hank (mucho más atinado su comentario, a mi juicio, que el del referido crítico), pero, con tu permiso, me abstengo de transcribir esos párrafos; tampoco se trata de hacer leña del árbol caído.
En cuanto a la dudas que planteas sobre la utilización de “trasponer”, en lugar de “traspasar”, me hizo pensar. La verdad, aún no me había detenido a plantearme por qué sí una palabra y no otra (lo hago cuando corrijo un texto que me gusta de veras; con éste, aún no me planteo si es merecedor de tal esfuerzo), pero creo que el motivo de que empleara el término “trasponer” no es otro que cierta pretensión literaria. Lo pienso ahora: “trasponer” suena un poco raro, impuesto tal vez. Quizá sí fuera más apropiado “traspasar”. O tal vez ni siquiera eso; tal vez sirviera con un simple “Se despidieron al salir del hotel” o algo así, que no es una expresión tan “bonita”, pero sí más adecuada.
Ah, la foto. Lo cierto es que no acostumbro a poner fotos por el tiempo que se necesita para buscar una acorde con el texto. Es lo que tiene andar justo de tiempo. Y ser un pelín vago, para qué nos vamos a engañar.
En fin, disfruta de tus vacaciones, que buena falta hacen.
Un abrazo.
Hombredebarro, en efecto, hay bancos que no se abandonan así como así. Ni relaciones.
Sinuosa, en efecto, ésa es aproximadamente la intención del cuento. Lo bajo que podemos llegar a caer a veces por eso que llamamos amor (y que, en realidad, poco tiene que ver con el amor).
En cuanto a lo del lío meteorológico, el crítico del Superpop lo explicó, yo creo que con cierto tino (aunque hay algunas cosas de su exposición que no comparto). Puedes leer un extracto en el comentario que le dejé a Amaia.
Un placer que me leas, Sinuosa.
Josué Ramón, más bien denigrarse por lo que llamamos amor, aunque algo de lo que comentas también puede haber.
Gilda, la mayoría de las veces nos hacemos daño sin saberlo. Uno nunca sabe con precisión dónde se sitúa el umbral del dolor del otro y, lo que para uno puede resultar una nimiedad, al otro le duele de veras.
Muy agradecido, Herman. Temía que la conversión pudiera resultar demasiado evidente, que se desvelara el quid demasiado pronto. No sé si lo habré logrado.
Un abrazo.
Iliamehoy, a saber si ese desprecio último se debía a que no lo reconoció o a que sí lo hizo. Supongo que la primera de las opciones es la que resulta más dolorosa. Es como esa escena de Casablanca, en la que ella el pregunta a Rick: ¿”Me odias?”; y él le responde: “Si pensara en ti, probablemente te odiaría”. Más duro que el odio es el olvido, al menos en este caso.
Manu, ésa era una de las intenciones del relato; la otra: cuán bajo caemos a veces en nombre del amor. Me temo que pueda haberme quedado a medias en el relato, tal vez demasiado ambiguo.
g.l.r., me gustas las historias que admiten varias lecturas, que esconden otra historia tras la historia. El riesgo es caer en una excesiva ambigüedad y quedarse a medio camino, sin rematar bien ni la una ni la otra. Pero, como decía un videojuego de los 80, “who dares, win”, o sea, el placer está en intentarlo (traducción libre e interesada).
Un abrazo.
Javier, si te soy sincero, también encuentro que al cuento le falta algo, y creo que los tiros pueden ir por donde apunta Hank. Pero había que intentarlo.
Saludos.
Hank, te explicas perfectamente. En efecto, este tipo de cuentos corren el riesgo de desvelar el quid demasiado pronto, con lo que pierden gran parte de su efectismo. Si, como comentas, la transformación resulta evidente desde el principio, evidentemente hay algo mal en el cuento.
No es de los cuentos que más me gustan, pero creo que, trabajándolo bastante y cambiando algunas cosas, podría extraerse algo interesante. Veremos si se deja.
Un abrazo.
Miguel, apuntas las claves que barajé para el cuento. Lo lamentable que podemos resultar cuando no aceptamos la evidencia del fin de una relación y mendigamos amor, como si eso se pudiera entregar como una limosna.
María Coca, ¿no dicen que uno no llega a conocerse realmente hasta que conoce la derrota, la adversidad? (Seguro que alguien lo dice, hay tanta gente que dice cosas...)
Besos.
BB, hay una frase de Rayuela a la que recurro con frecuencia: “Todo dura siempre un poco más de lo que debería”. Si este hombre hubiese aceptado a tiempo la realidad, no hubiera caído tan bajo; creo.
Un beso.
Eva, no sé tú, pero yo creo que nunca hay que llegar hasta tal extremo de mendicidad, aunque se trate de un corazón. Cuando es que no, es que no.
Un abrazo.
Muchas gracias a todos por vuestras opiniones. Es un lujo contar con tamaños lectores para alguien que pretende aprender de qué va esto de la literatura.
Ahora, con vuestro permiso, me retiro una semana a un diminuto pueblo de la meseta castellana, lejos de los agobios de la civilización. El lunes 13 estaré de vuelta.
Hasta entonces, besos y abrazos a repartir.
Pues para cuando regreses viajero,no sé si hoy estás enfadado con el mundo o no,ni si ese giro a la fina ironía obedece a un mal encaje en el fondo o a esos giros inesperados que a veces presentas de ira semicontrolada,qué sé yo.Pero una cosa sí que sé,y otros también como por ejemplo Hermán,tus historias nos enganchan y nos parecen magníficas,si no de qué?
Y sí,decididamente y a pesar de los maestros,los que a mi juicio se sitúan en un peldaño literario superior(si vas a mi página hallarás un enlace reciente de esa superioridad literaria),para mí sigues siendo de lo mejorcito que leo en la red en singular,de lo mejorcito viajero,el tiempo lo dirá!
PD.Disculpa mis torpezas como lectora,las reconozco.
La lectura de este relato es el paradigma del problema de quien acostumbra a convencer y a encandilar casi siempre y a casi todos con lo que hace; que cuando ello no sucede, todo parece más grave de lo que realmente es.
A mí, como a Hank, me ha dejado un poco frío, con lo que podríamos decir que no será de mis preferidos. Pero, y qué importa. Siempre es un placer leerte.
Abrazos y feliz semana de retiro castellano.
la vida te da sorpresas se decía en Pedro Navajas .
Interesante, me ha gustado.
Amaia, te pido disculpas si entendiste que la ironía obedecía a no encajar bien las críticas o a esa ira semicontrolada que mencionas. No debí explicarme bien. Nada más lejos de la realidad. Sólo pretendía un ejercicio de autocrítica, recurriendo al humor, sí, pero sin dejar de expresar lo que en verdad pienso. Créeme, comparto muchas de las opiniones del crítico de Superpop respecto a este relato. Quizá el tono sarcástico que empleé puede llevar a pensar que es una pataleta, no sé, pero no era mi intención. Sólo pretendía poner los pies en la tierra a esta figura de escritor que he creado, decirle las verdades y, de paso, reírme un poco de él.
Sucede que soy bastante crítico con lo que escribo. Me gusta desmenuzar mis relatos, analizarlos en profundidad, de ahí que te agradeciera que llamases mi atención al uso de “trasponer” en lugar de “traspasar” (esto no era sarcasmo ni nada parecido, sino simple agradecimiento a una lectora atenta y nada torpe). Una vez que escribo una primera versión (como es el caso de todos los relatos del blog), intento distanciarme y analizarlos objetivamente, y no por una suerte de masoquismo, sino porque disfruto buscando la expresión idónea, la palabra adecuada, aunque nunca llegue a encontrarlas.
Y este relato en cuestión es cierto que presenta un nivel inferior a otros que he publicado en el blog (vale, también superior a otros), de ahí mi crítica; porque creo que puedo hacerlo mejor.
Desde luego, Amaia, me siento halagado por lo que dices de mí, a qué negarlo. Aunque trate de mantenerlo a ralla, el ego a veces asoma la cabeza. Es así, el muy tozudo. Muchas gracias, de verdad.
Y te pido disculpas nuevamente por no haberme expresado bien.
Besos y abrazos veraniegos.
Raúl, de vuelta de mi retiro castellano (burgalés, para ser más preciso), te agradezco tu opinión sincera y tus palabras amables. Como tú y como otros, también creo que el relato es francamente mejorable.
Resulta complicado mantener cierto nivel de “calidad” en un blog de creación literaria cuando se publica con regularidad, pero aquí estamos para aprender. De ahí que agradezca tanto opiniones como la tuya.
Abrazos.
El pinto, bienvenido al blog y gracias por dejar tu huella. Sí, hay que andar siempre atento, ojo avizor, que no sabe uno nunca las sorpresas que le puede deparar la vida, cuán profunda puede ser la caída.
Saludos.
Qué me vas a contar a mí sobre lo difícil que es mantener cierto nivel cuando se publica cada semana, querido amigo. Qué me vas a contar a mí.
Me alegro de tu vuelta.
Pues ya está arreglado viajero,lo dicho,me lío.
Y lo de literariamente mejores,inferiores,etc... pues creo que depende de cada lector,porque que yo sepa tus escritos parten ya de un mínimo de calidad literaria,o así me lo parece,y después sobre gustos...ya sabes.A mí éste me gustó especialmente,dígase por la manera de contarlo,qué sé yo,he repasado algunos de tus cuentos de esta bitácora y qué duda cabe que los hay mejores,en fin a descansar que ya es la época. Lo del ego,ah amigo,eso ya es harina de otro costal que no se libra nadie,pero manteniéndolo firme puedes capear el temporal.
Hasta pronto!
Ostras primo, ahora me doy cuenta de que se me pasó este excelente micro. Me parece genial el giro que le das a la historia, que yo la veo muy adecuada para un corto cinematográfico. Tiene diversas lecturas y me encanta la metáfora. Muy contundente, sí señor.Enhorabuena.
Un poco tarde, pero aquí estoy, es que el calor que por otro lado me encanta, me tiene las neuronas funcionando al 20% de su capacidad, que tampoco es mucha en estado normal.Un abrazo
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